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In Memoriam: Leon Volovici, el retrato inacabado

Hanna y Leon Volovici

Para la mayoría de las parejas, pensar en su luna de miel trae recuerdos bonitos de playas con arena fina y palmeras, largos paseos romántico y cenas al atardecer. Para mí, pensar en mi luna de miel es evocar Lisboa y ese libro azul como su Tajo, con su presencia constante. Allí está, sobre las sábanas blancas, el acompañante diario de nuestra vida de recién casados, encima del cual ronronea el gato. Allí está, sobre la mesa de la cocina listo para ser abierto y debatido mientras preparaba la comida, testigo eterno de mis fracasos culinarios, el libro azul. 

Hay personas que te impactan sin nunca haberlas conocido, hay tantas otras que, aunque las conoces, no llegan a enriquecer tu vida con nada. El autor del libro azul es una de esas raras personas que han impactado no solo mi vida, sino la de todo un país, el mío: Rumanía. Su nombre es Leon Volovici. 

Leon Volovici
Leon con su mujer Hanna, hija bebé Anna, y Miriam Volovici, 1978

Mi marido, judío y rumano con la misma intensidad y sin ningún angst identitario, pasó más de un año rebuscando obsesivamente en el libro azul, intentando extraer de sus líneas negras la respuesta a la pregunta que lo perturbaba: ¿Cómo es posible que grandes mentes, personalidades de increíble inteligencia y agudez mental pueden al mismo tiempo mostrar tanta opacidad y ser antisemita? El antisemitismo de la plebe se puede hasta cierto punto, entender. Pero, ¿cómo podemos comprender el de las elites? ¿Cómo hombres de tan grande valor se han posicionado del lado equivocado de la historia?

Sus búsquedas, sus lecturas obsesivas del primer año juntos (su investigación se centraba en varios libros, el azul y los Diarios de Mircea Eliade y el de Mihail Sebastian)  que se convertían en  días y noches enteras de conversación y ardientes debates, tomarán un año más tarde la forma plástica de 2 series de pintura. La primera, llamada Ensayo sobre la non-lucidez (juego de palabras acerca de la novela de Saramago), tiene como protagonista al propio escritor portugués, premio Nobel de la literatura, y al mismo tiempo famoso por sus afirmaciones antisemitas, incluido por el Jerusalem Post en el top de los mega-antisemitas del mundo. La segunda serie Ensayo sobre Mircea Eliade nacen por un lado de su admiración por Eliade y por el otro de su intento de entenderlo.

Estos cuadros fueron rápidamente alabados en Rumania como homenajes artísticos a nuestro gran Mircea Eliade. Pero, hay un problema. El pintor es judío. Para mí, estos cuadros plantean otro problema: ¿cómo puedes tú, judío, pintar homenajes precisamente a estos dos escritores? ¿No podrías haber elegido otros?  “Precisamente por ser judío quiero pintar estos cuadros”, fue siempre su respuesta.

Hay 2 preguntas en esos cuadros, una, sin respuesta: cómo llega un gran intelectual a ser antisemita. Y la segunda: ¿cómo nos posicionamos nosotros ante un creador increíblemente valioso en su área de creación, pero antisemita en su ideología? ¿Lo podemos admirar, homenajear o lo boicoteamos, lo cancelamos? ¿Qué hacemos con los Wagners de este mundo?

A esta segunda pregunta, la respuesta la da, inequívocamente, Leon Volovici.

Leon Volovici
Edición en inglés: Leon Volovici, Nationalist Ideology & Antisemitism
Leon Volovici
"El libro azul" Leon Volovici, Ideologia nationalista si "problema evreiasca"

Desconocido en España, Leon Volovici es el hombre que ha cambiado para siempre el panorama de la historia literaria y cultural de Rumanía. Es el hombre que, igual que su amado Mihail Sebastian, ha provocado 2 veces verdaderos terremotos en el mundo cultural rumano, el primero fue con la publicación de mi constante libro azul, intitulado: “Ideología nacionalista y el problema judío en la Rumanía de los años 30” publicado en 1991, el segundo con la publicación del “Diario de Mihail Sebastian” en 1996, reconstituido de los microfilms que había encontrado Volovici cuando era investigador en Yad Vashem.

Leon Volovici con Andrei Oișteanu y Andrei Cornea
Leon Volovici con Andrei Oișteanu y Andrei Cornea
Leon Volovici y Costel Safirman
Leon Volovici y Costel Safirman en el "Círculo cultural rumano de Jerusalén"

Nacido en Rumanía, sobreviviente del pogromo de Iasi de 1941 donde más de 15.000 judíos, un tercio de toda la población judía de la ciudad, han sido asesinados (años más tarde, su poema “La memoria del verano” describe esa experiencia terrible), profesor de literatura rumana, co-autor del Diccionario de la literatura rumana e investigador del Holocausto en Yad Vashem, investigador y conferenciante en la Universidad Hebrea y el Centro Internacional para la Investigación del Antisemitismo, su principal objeto de investigación han sido las relaciones intelectuales judío-rumanas y el modo en que los escritores judíos se han definido a sí mismos en el espacio cultural rumano y la relación entre su identidad cultural rumana y la judía, sobre todo en el comienzo del siglo XX.

Leon Volovici
Iasi
El cementerio judío de Iasi, Rumanía

Sus investigaciones han llevado a la revelación de cosas no muy agradables, sobre todo en un país que apenas se despertaba del comunismo. Los que hemos vivido en esos primeros años después de la revolución del 89, nos acordamos del gran estado de confusión, excitación y caos que dominaban el país. Había una falta de identidad o una vergüenza identitaria que fue rápidamente suprimida por la adhesión casi fanática a modelos de “antes”. Ese “antes” significaba ese efervescente periodo de entreguerras que había dado a Rumania su generación de oro: el historiador de las religiones Mircea Eliade, el filósofo Emil Cioran, el dramaturgo Eugen Ionescu y muchos otros.

La generación de los 90 descubrió de repente el rock, la ortodoxia, el yoga y la literatura sin censura. Cada uno era finalmente libre de elegir su identidad. Elevados a estatus de iconos, había adoración por Metallica, por monjes ascetas de la Iglesia Ortodoxa, por gurús que bebían su propia orina o por las cumbres doradas de la intelectualidad rumana.

Es en este ambiente de frenesí y de búsquedas identitarias que estalló en el mismo momento en que las balas perforaban los cuerpos de los odiosos Ceausescu (no nos gusta el terciopelo en Rumanía), se atreve a publicar Leon Volovici su magistral libro azul y se desata el escándalo.

Mircea Eliade y Mihail Sebastian

Para entender el papel gigantesco que ha tenido Leon Volovici en el panorama literario rumano, vamos al inicio.

En los años 20-30, hubo un grupo de élite intelectual en Rumania confluidos alrededor de la figura de un gran pensador, el profesor de lógica Nae Ionescu, una personalidad fuerte y carismática, que gradualmente se convirtió en el mayor defensor de la ideología legionaria. 

Los legionarios rumanos eran una organización militante de ultraderecha La Guardia de Hierro. Imitaban las cuadras fascistas de Italia, introduciendo camisas verdes y el saludo romano, eran ultranacionalistas, xenófobos y antisemitas.  

En el grupo de jóvenes estudiantes cuyo mentor era Nae Ionescu, se encontraban dos muy buenos amigos, el rumano Mircea Eliade y el judío Mihail Sebastian (nacido Iosif Hechter). Preocupado por la cuestión judía, Sebastian le pidió a su mentor que escribiera el prólogo a su libro Desde hace 2000 años, donde el autor quería encontrar un balance entre los valores judíos y cristianos.

El prólogo escrito por su mentor al quien tanto admiraba fue un choque para el joven estudiante: una cristalización de antisemitismo, afirmando que cristianismo y judaísmo son irreconciliables y que este conflicto milenario no puede resolverse más que con la desaparición de su causa: el pueblo judío. Sebastian decidió publicar su libro con ese prólogo antisemita, lo que provocó grandes reacciones en el mundo cultural rumano y gradualmente llegó a ser excluido de todos los grupos: para los judíos era demasiado rumano, para los rumanos demasiado judío. Sus amigos, uno por uno, lo abandonaron. Con las nuevas leyes fascistas, fue excluido de la universidad y se le prohibió ejercer. 

En este clima lleno de agresiones antisemitas, (había peleas diarias y los judíos eran atacados por las calles: Los alumnos «vuelven por la tarde de la facultad […]. Ha sido un día duro […]. Por la noche, M. W. ha hecho la lista de los apaleados […]. Sólo me dieron con el bastón, un buen golpe en el hombro izquierdo […]. Le he dicho que me borre [de la lista]». Mircea Eliade, su gran amigo, también le abandonó, o simplemente la amistad murió. ¿Cómo es posible que sobreviviera una amistad entre Sebastian y Eliade, quien en 1937 publicaba un artículo en el que decía: “¿puede la nación rumana acabar su vida destruido por la miseria y la sífilis, invadida por judíos y mutilado por extranjeros?”  O “mejor un protectorado nazi que una Rumanía invadida por judíos.”

Intentando entender a su viejo amigo, Sebastian escribe: “Mircea no es ni farsante ni loco. Es simplemente ingenuo. Pero hay ingenuidades tan catastróficas” (2 de marzo de 1937). Eliade siempre intentó ocultar sus afinidades legionarias. Como señaló en su diario tras una comida con Ortega y Gasset en el Estoril de 1943, “el filósofo tiene que tener, políticamente hablando, una posición equívoca para que, a su muerte, sus exegetas se rompan la cabeza para explicarla”. A pesar de sus intentos de ocultación, el pasado legionario de Mircea Eliade, que nunca asumió, lo ha perseguido toda su vida, su presencia como conferenciante llegando incluso a ser prohibida por la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Hevel Niram
Ensayo sobre Mircea Eliade (Política), de Hevel Niram: la figura de Mircea Eliade es absorbida por la de su mentor, Nae Ionescu, entre los 2, con la cara tapada, contorsionado, Mihail Sebastian

Ideología nacionalista y “el problema judío”

Leon Volovici explica el título de su libro, en una entrevista a Radio Europa Libera: “Los judíos no tienen un problema judío. El problema judío es creado por el entorno en el que viven. En Rumanía había un problema judío, creado por los círculos políticos intelectuales, cuyo efecto fueron las reacciones antisemitas. El título en rumano (hay una primera publicación en inglés) delimita mejor de qué estoy hablando, no cuáles intelectuales eran o no antisemitas, sino la ideología nacionalista que dominaba en ese momento y qué lugar ocupaba la actitud hacia los judíos en esa ideología, ya sea antisemita o exacerbando el peligro judío, que también es una especie de antisemitismo.”

La pertenencia ideológica de los grandes nombres de la intelectualidad rumana al nacionalismo xenófobo y antisemita promovido por los legionarios de la Guardia de Hierro fue una verdad muy difícil de tragar para un país recién salido del comunismo que necesitaba creer que valía algo. El estudio de Leon Volovici fue atacado por muchos, en una actitud de defensa nacional furibunda. ¿Cómo cuadrar la fea imagen de un antisemita con la del poeta nacional Mihai Eminescu, elevado a estatus de icono? ¿Cómo aceptar que el orgullo nacional Emil Cioran había tenido tendencias nazis? ¿Y qué hacemos con Mircea Eliade, el pilar de la cultura rumana? Rumanía se sintió atacada por Leon Volovici y las respuestas fueron ya sea disminuimos el asunto y nos olvidamos rápidamente, ya sea lo negamos por completo.

Hablando sobre el furor de la polémica que su libro desató en Rumanía, Volovici dice: 

“Hay un reflejo ceausista de responder a una discusión crítica sobre un tema de carácter intelectual. Lamentablemente, todavía existe esta fuerte mentalidad de que solo se puede escribir sobre un autor ya sea alabándolo ya sea denigrándolo. Una discusión crítica natural es difícil de soportar, especialmente si se trata de una figura cultural en torno a la cual se ha creado un mito o que se ha convertido en un modelo casi religioso, y cualquier discusión crítica parece una profanación, una culpabilidad, una detracción. Me parece ajena a una actitud intelectual tal forma de abordar la creación de cualquier autor. Y me parece que hay una distinción clara entre la creación de un escritor (ya que estamos hablando de escritores) y sus actividades públicas, sus compromisos políticos, sus afiliaciones ideológicas. Se puede apreciar muy bien la obra literaria de un escritor, admirarla, considerarla brillante, y al mismo tiempo debatir con serenidad y muy críticamente sus compromisos públicos. Quiero decir, si quieres, incluso en el caso de Eminescu, no me parece que afecte en modo alguno a la genialidad del poeta si hablo de su ideología política o de sus opciones nacionalistas o de la adopción de estereotipos antisemitas.

Creo que tendremos que acostumbrarnos a debatir con serenidad y críticamente cualquier cosa y cualquier persona sin miedo a denigrar. Puedo escribir tranquilamente sobre las opciones legionarias o sobre algunas declaraciones antisemitas de Mircea Eliade y luego sobre su obra literaria, que leo con el mismo apego y simpatía. No veo por qué tenemos que optar por un enfoque acusatorio o defensivo, que es completamente ajeno a una actitud normal intelectual, es decir crítica.

Una discusión crítica natural es difícil de soportar, especialmente si se trata de una figura cultural en torno a la cual se ha creado un mito o que se ha convertido en un modelo casi religioso, y cualquier discusión crítica parece una profanación, una culpabilidad, una detracción. Me parece ajena a una actitud intelectual tal forma de abordar la creación de cualquier autor.

El Diario de Mihail Sebastian

Algunos años más tarde, con la publicación del Diario de Mihail Sebastian, las cosas ya eran un poco diferentes. El libro gozó de un éxito fulminante y desató lo que Volovici llama: el efecto Sebastian. Finalmente, Rumania empezó a darse cuenta de que para moverse adelante tenía que hacer las paces con su pasado.

¿Por qué el diario de Sebastian conquistó el mundo rumano y más allá? Es el propio Volovici que nos contesta: “Se trata de la fascinación del testimonio de un hombre de gran belleza moral en un período extremadamente dramático de la historia de Rumanía. Se trata de un testigo directamente involucrado en la vida intelectual de ese período difícil de los años 35-44. Habla de la revelación de unas evoluciones intelectuales y morales sobre los cuales muchas personas no querían saber la verdad. A pesar de que he escrito sobre eso tantas veces, a quien realmente creyeron en Rumanía es solo a Sebastian. Este es un hallazgo positivo, aunque me da una especie de amargura personal porque se necesitaba tal testimonio para que estos asuntos se tomaran en serio.”

El efecto Sebastian ha llevado al resurgimiento de la obra de este escritor, bastante olvidado en Rumanía hasta entonces y a su transformación en una figura clave de la cultura humana. Es tal vez una deuda póstuma que Rumanía pagó a este escritor judío y rumano, cuya vida difícil y tumultuosa acabó trágicamente cuando tenía solo 38 años. Y este es el gran logro de Leon Volovici.

El Diario de Mihail Sebastian merece estar en el mismo estante que el de Ana Frank.

El diario de Mihail Sebastian
El diario de Mihail Sebastian, prólogo de Leon Volovici

Ensayo sobre Non-Lucidez

A Leon Volovici le debe el mundo literario de Rumanía sobre todo el ejercicio de la crítica. Suyo es el retrato que falta de la serie de pinturas Ensayo sobre non-lucidez, que reabren el debate sobre el porqué del antisemitismo intelectual. Un intento artístico que, en vez de dar respuestas lleva a más preguntas y quizás a tristezas y desilusiones con la naturaleza humana. Es un retrato inacabado porque Leon Volovici habrá finalizado su vida, pero no su obra. Nosotros, todos los que buscamos en sus libros las claves necesarias para no repetir los errores del pasado, para esforzarnos por comprender, para saber hacer preguntas y usar nuestro pensamiento crítico somos la gran obra viva de Leon Volovici.

Volviendo a Lisboa y al azul de mis recuerdos, entre letras y colores, lápices y pinceles, judíos y rumanos, se erige una vez más la Memoria de aquel verano. Gracias, Leon, estarás siempre conmigo.

É talvez o último dia da minha vida. Saudei o sol, levantando a mão direita, Mas não o saudei, para lhe dizer adeus. Fiz sinal de gostar de o ver ainda, mais nada.


Es quizás el último día de mi vida. Saludé al sol, levantando mi mano derecha, Pero no lo saludé, para despedirme. Hice una señal de que me gustaría volver a verlo, eso es todo.

Leon Volovici (1938-2011), historiador y escritor israelí, originario de Rumania. Se mudó a Israel en 1984. Se graduó en 1962 por la Facultad de Letras de la Universidad “Al.I. Cuza” de Iasi, especializándose en lengua y literatura rumana. Debutó en la revista literaria Iaşul en 1964. Entre 1964-1984 fue investigador en la sección de historia literaria del Instituto de Filología “Alexandru Philippide” en Iași. En 1975 defendió su doctorado en filología rumana por la Universidad de Iasi, su  volumen “Apariţia scritoruului în cultura română “(1976), retomando con algunas modificaciones su obra doctoral. Es coautor del Diccionario de literatura rumana desde sus orígenes hasta 1900, publicado en 1979.

Después de dejar Rumania, fue, en el período 1984-1989, investigador en el Instituto “Yad Vashem” para el estudio del Holocausto. Desde 1989 ha sido investigador principal y profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Instituto de Judaísmo Contemporáneo y el Centro Internacional para el Estudio del Antisemitismo.

Fue el editor de las secciones dedicadas a la historia de los judíos en Rumanía en The YIVO Encyclopedia of Jews in Eastern Europe (2 volúmenes publicados por Yale University Press en 2008), ya una obra de referencia en la materia. Impartió cursos intensivos anualmente en los centros de estudios judaicos de las universidades de Cluj, Bucarest e Iasi. Publicó estudios (en rumano, hebreo, inglés y francés) sobre la historia de la vida intelectual judía en Rumania, la evolución del antisemitismo en Rumania y en los países de Europa del Este, la interferencia cultural y literaria rumano-judía, ensayos sobre escritores rumanos. Dirigió, junto con el crítico de cine Costel Safirman, el Círculo Cultural de Jerusalén, dedicado a los encuentros con escritores y artistas rumanos. Es uno de los iniciadores de la Sociedad de Estudios Benjamin Fondane (París y Jerusalén) y miembro del consejo de redacción de la revista Cahiers Benjamin Fondane.

Obras publicadas: El surgimiento del escritor en la cultura rumana (Junimea, 1976; edición revisada, Curtea Veche, 2005); D. Teleor, Sonetos Patriarcales (Minerva, 1981); La ideología nacionalista y el “problema judío” (Humanitas, 1995, siendo la primera edición en inglés – Oxford, Pergamon, 1991) – Premio Arcadia; Mihail Sebastian, Diario 1935-1944. prefacio y notas (texto editado por Gabriela Omăt), Humanitas, 1996 – Premio de la Unión de Escritores Rumanos a la mejor edición del año y Premio Arcadia (edición hebrea: Nimrod, Tel Aviv, 2003); B. Fundoianu, Judaism and Hellenism, edición editada con Remus Zăstroiu (Hasefer, 1999); Arnold Schwefelberg, Memories of a Jewish intelectual from Romania, edición, prefacio y notas (Hasefer, 2000); Encuentros en Jerusalén, en colaboración con C. Safirman (Fundación Cultural Rumana, 2001); Nuevos encuentros en Jerusalén, en colaboración con C. Safirman (Instituto Cultural Rumano, 2007); De Iasi a Jerusalén y viceversa (The European Idea, 2007); Mircea Săucan, The cage is looking for the bird, edición y prefacio (Instituto Cultural Rumano, 2008); La Enciclopedia YIVO de judíos en Europa del Este, editor (Yale University Press, 2008).

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