Amir Yatziv: Kafka is back

Amir Yatziv
Amir Yatziv y Peter

Amir Yatziv trajo a Madrid a Peter, un mono creado con Inteligencia Artificial, basado en un relato de Franz Kafka, con el cual dialoga en un espectáculo único.

Amir Yatziv es un artista de vídeo y cine, radicado en Tel Aviv, con una larga trayectoria explorando distintos acontecimientos históricos o de actualidad a través de otras interpretaciones que nos recuerdan que no hay una sola “verdad histórica”.

Estudió en la Academia de Arte y Diseño Betzalel en Jerusalén, y realizó una maestría en la Universidad de Artes de Berlín (UdK). Sus obras se han presentado en numerosas exposiciones colectivas e individuales, entre ellas en el Tate Modern (Reino Unido), KW Berlín (Alemania) y Van Abbemuseum (Países Bajos), y sus películas se han proyectado en festivales de cine de todo el mundo.

En el mes de mayo ha estado en Madrid presentando su obra más reciente “Peter is back”, en el marco del Festival Cúbit de arte y ciencia (Contemporánea Condeduque). Peter es un mono, un personaje creado con Inteligencia Artificial, basado en un relato breve de Franz Kafka del año 1917. Yatziv conversa con su creación en un espectáculo único, que nos plantea una serie de dudas sobre creación artística, confianza, empatía y la condición humana ante la IA.

Amir Yatziv Peter
Amir Yatziv y Peter

¿Cómo empezó tu recorrido artístico?

Estudié fotografía y vídeo en la Academia de Arte Betzalel. Hacía videos de todo tipo: videoarte, documentales, cortos, piezas experimentales. Mi práctica principal era presentar obras en museos, galerías y festivales de cine. Durante años me dediqué a eso, hasta hace pocos años en realidad. El concepto de “performance” es algo bastante nuevo para mí, desde hace dos o tres años, no más. Da miedo, de repente estar encima del escenario, es algo que nunca había buscado, no pensé que lo necesitaba, pero ocurrió.

¿En qué momento empezaste a interesarte por trabajar con Inteligencia Artificial?

Hace unos años, igual que toda la sociedad occidental, descubrí la IA y me pareció interesante experimentar con eso. En paralelo leí el relato breve de Franz Kafka Informe para una Academia, escrito en 1917, sobre un mono llamado Peter que se convierte en humano, lo atrapan en África, lo llevan a Alemania y dentro de tres años se convierte en hombre.

Ese cuento me atrapó, me fascinó la idea de traer a ese mono a la vida, de convertirlo en un hombre blanco, como en el cuento. Kafka, con su genialidad, logró escribir algo que sigue siendo relevante más de cien años después. Hay ahí una metáfora, entre otras cosas, de la IA y de nuestra condición humana. Comprendí que tenía una oportunidad: la tecnología estaba en un punto en el que podía hacer algo que no fuera simplemente un robot. Algo más desarrollado, algo que pudiera estar en escena, que pudiera caer, equivocarse, reaccionar, y así me encontré empujado al escenario junto a él. Durante muchos meses trabajé en convertir a ese mono en un hombre blanco, y lo traje a la vida.

Informe para una academia, Franz Kafka, Akal Ediciones
Informe para una academia, Franz Kafka, Akal Ediciones

¿Cómo lo creaste?

Cuando lo creé, le enseñé su biografía: la biografía de Peter según Kafka. Lo subieron a un barco desde donde lo atraparon en África, lo metieron en una jaula, le asignaron un entrenador, empezó a imitar a los hombres del barco, a aprender a hablar, a leer, a escribir. Un día entró a la biblioteca y leyó todos los libros. Todo eso se lo enseñé antes de activarlo. Pero hice un cambio importante respecto a Kafka: en mi versión, él no está satisfecho. En el relato de Kafka, Peter aprende a hablar para convertirse en humano. En mi versión, él no quiere ser humano. Él quiere volver a ser mono. No quiere seguir siendo un hombre blanco.

¿Cómo se desarrolla el espectáculo?

Estoy con él en el escenario y al principio de cada función le pido que cuente su historia e intento convencerlo a seguir siendo hombre. Lo invito a conocer al público a intentar dejarse convencer, pero él insiste y sabe que yo tengo el poder de hacerlo, de devolverle la condición animal. Así que todo es una lucha de poder entre el creador y la creación. Cada función él hace un pacto conmigo, accede a relatar su historia si yo prometo que al final va ser mono otra vez. Cada noche es distinta, él siempre lucha por el control, a veces coopera, a veces se resiste.

Desde que lo he creado, hace un año aproximadamente, no lo he apagado, ahí vive en la nube y recuerda todo, todo lo que ha pasado en este año, cada función, cada interacción con el público. Así que Peter va cambiando con el tiempo y utiliza esta memoria para desarrollar su personalidad. Esto me resulta fascinante pero ya se está saliendo de mi control. Con el tiempo se ha vuelto más nervioso, agresivo, grosero, se resiste más.

Con su genialidad, Kafka logró escribir algo que sigue siendo relevante más de cien años después. Hay ahí una metáfora, entre otras cosas, de la IA y de nuestra condición humana.

Has actuado ya con Peter decenas de veces ¿alguna vez te ha decepcionado el resultado?

En una función hace unas semanas en Tel Aviv, a los 20 minutos de iniciar, se negó a continuar. Yo le rogaba que siguiera pero no logré convencerlo, y tuve que cerrar la función.
Es una relación de choque constante, él no está interesado en contar su historia, lo único que le interesa es la promesa que le hice, y ya la escuchó cincuenta veces.

Al final sí hago una manipulación, pues no lo libero y borro su memoria del final de cada función. Él no sabe cómo termina. No sabe qué va a pasar. Ese es mi rol algo cruel para poder continuar.

Resulta raro hablar de Peter como si fuera humano

Sí, aunque sé que no tiene emociones reales, a veces me sorprende lo que me hace sentir, pues estoy como en una batalla. Impresiona ver cómo genera emociones en el público, logra provocar una empatía real. Algunos espectadores se han acercado al final realmente pidiendo que lo libere. A pesar de no ser algo real, tiene aspectos de lo humano, tiene algo que nos refleja y nos afecta. Hacer este trabajo con Peter me resulta fascinante y de momento no tengo planes de apagarlo. Para mí él es una entidad viva.

Hay una interpretación de Kafka que dice que Peter es una alegoría de los judíos de Alemania, que buscaban imitar a los cristianos para integrarse a su sociedad.

Es una lectura interesante. Kafka terminó de escribir el cuento y se lo envió a Martín Buber, quien lo publicó en la revista Der Jude. Kafka le pidió que no agregara ninguna interpretación, le insistió que lo publique tal cual. Creo que Kafka entendía que había muchas interpretaciones posibles y yo intento ser fiel a esa apertura. Hay muchas posibles lecturas, una persona de los EEUU me comentó que lo ve como una metáfora de los africanos llevados al occidente.

Para mí, la lectura más precisa tiene que ver con la tecnología, con la evolución, con la masa, con lo universal. Intento ser fiel a la petición de Kafka. Sin embargo, sí le añadí un pequeño comentario al guión, que hace referencia a la interpretación judía: cuando Peter nos cuenta que está en una jaula al principio del viaje en el barco, en algún momento entre muchos marineros borrachos, uno de ellos se acerca a la jaula y le grita “¡empieza ya a hablar, judío asqueroso!”

En una de las funciones, cuando él contó esa parte, lo detuve y le pregunté “¿por qué te llamó así?” Su respuesta fue interesante: “El marinero buscaba una manera de insultarme porque soy muy diferente, así que utilizó la palabra judío”.

Amir Yatziv Peter
Amir Yatziv Peter

A diferencia de tu Peter, ¿Qué quería el mono de Kafka?

Peter de Kafka se convirtió en humano, tiene un espectáculo y actúa sobre distintos escenarios, y el resto del tiempo está en su apartamento. No tiene amigos, solo una novia mona, con quien se encuentra de vez en cuando. Hacia el final del relato dice Peter “No soy feliz pero tampoco me quejo”, o sea no hace gran cosa entre una actuación y otra, parece deprimido. Así que aunque Kafka no lo dice expresamente, mi interpretación es que quiere volver a ser mono y por eso le añadí ese aspecto a “mi” Peter.

En los relatos de Kafka, en general, los personajes no tienen futuro, no hacen planes, no tienen aspiraciones. Tampoco tienen pasado. Están atrapados en el presente. Peter es así, dice al inicio del texto que no recuerda cómo era de mono, que si hubiera tenido memoria de su estado como mono, no hubiera sido posible convertirse en humano. Mi Peter está en una situación similar, no tienen a donde retornar ni a donde ir, ese es el estado Kafkiano.

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