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¿Qué es el sionismo hoy? Una charla con Rolo Weiner, de la Organización Sionista Mundial

rolo weiner

Rodrigo (Rolo) Weiner es el director del Departamento de Irgun y Vínculo con Israelíes en la Diáspora de la Organización Sionista Mundial (WZO), organización creada por iniciativa de Theodor Herzl en 1897 durante el  Primer Congreso Sionista en Suiza. Es casado y tiene dos hijas. Hace poco visitó Madrid y tuvimos la oportunidad de tener una charla muy interesante sobre qué es el sionismo y qué significa ser sionista hoy. 

¿Qué es el sionismo? Una pregunta simple con respuesta simple

Argentino de Rosario y amigo de infancia de nuestro querido Rabino Fernando Lapiduz (hasta hace poco el líder espiritual de la Comunidad judía masorti Bet-el de Madrid), Rolo tiene el mismo acento musical y la misma energía positiva y calma. Al mismo tiempo, posee una manera aguda de cristalizar conceptos y de condensar ideas. Como un auténtico escultor, Rolo Weiner maneja el cincel cortando profundamente en el caos de las palabras, arrancando las capas de subjetividad y extrayendo la esencia sublime de lo más profundo. Como decía el escultor rumano Constantin Brancusi, “la simplicidad es la parte esencial de las cosas complicadas”.

Os invitamos a (re)aprender el significado más simple de muchos conceptos que se han vuelto opacos con el tiempo.

¿Dónde empieza su historia? 

Mi historia empieza en Rosario en Argentina, en una familia judía orgullosa, pero nada religiosa. Llegaron a Argentina a principios del siglo en 1904 desde el Este de Europa (Lituania, Polonia, Ucrania). Los últimos que llegaron fueron mis abuelos paternos que escaparon desde Polonia en 1936, antes de la guerra.

El judaísmo siempre estuvo presente en mi casa. Estudié en la escuela pública, donde me llamaban el ruso, porque era diferente, siempre me sentí diferente. Hice el Bar Mivtzá y fue en mi punto de inflexión, es decir, decidí que quería ser parte del judaísmo. Fuí a la Tnuat Noar (Hanoar Hatzioní), el movimiento juvenil, y ahí me inserté en el ambiente comunitario y en el liderazgo juvenil. 

¿Fue su Bar Mitzvá el momento en el que decidió que quería vivir más involucrado con el judaísmo? 

Yo creo que siempre fui judío orgulloso. Fue el siempre sentirme distinto lo que me moldeó. Yo era el judío de la clase, el ruso, siempre me han cargado cosas antisemitas. Y el Bar Mitzvá fue como el empujón final. Una edad muy crítica para decidir “quiero ser parte de esto”.

¿Fue un acto de rebeldía quizás?

Sí, de rebeldía total. Era lo contrario de lo que acontecía en mi familia. En mi casa, el  judaísmo era reunirse a comer en las fiestas, pero sin ningún contenido.

¿Hablando de esa edad juvenil, qué consejo recibió?, ¿ se quedó con usted?

El mejor consejo que recibí fue de mis padres, hacer lo que me gusta. Y el de un amigo mío, Fernando, hoy Rabino, que me recomendó presentarme al proyecto Mejanjim Bejirim de la HUJI. 

¿Y cómo llegó a Israel? 

Un largo camino, hice aliá en tres etapas. En el año 97, cuando tenía 18 años, hice majón de madrijim, que es un año de preparación, donde los jóvenes de los movimientos juveniles van a Israel. Estuve trabajando en un kibbutz y después en un instituto estudiando en Jerusalén. Volví enamorado de Israel y del idioma hebreo. Mi madre ya me decía que ni se te ocurra. “No sé, mami. No sé, puede ser que me vaya.”

Entonces, ¿regresó a Argentina?

Sí, yo ya quería hacer aliá, pero tenía solo 19 años. La novia que tenía en ese momento también hizo un plan similar al mío yendo a Israel y me fui en 2000 con ella. Y luego estalló la Segunda Intifada en Israel. Bombas por todas partes, yo estaba trabajando en Jerusalén, muerto de miedo. Tenía 21 años, mi madre llorando todo el día al teléfono, así que decidí volver. Un atentado no es chiste, todos los días, era salir y a ver qué pasa hoy, ¿dónde explota hoy? Era muy feo, vivía en el centro de Jerusalén y escuchaba las bombas. Así que volvimos a Argentina y seguí estudiando. Terminé mi carrera de Ciencias de la Educación y el bicho sionista me volvió a picar. 

En 2006, me fui a Israel para un año de estudios universitarios subvencionados, sobre temas relacionados con la educación judía, para después volver a la comunidad y devolver todo lo que me habían enseñado. El año de estudios se convirtió en casi dos años y medio y acabé con un máster. ¿Qué hago? Retorné a mi comunidad en Rosario con un máster en educación judía. Dijeron: “mira, no te necesitamos, no sabemos qué hacer contigo realmente.”

Mandé mi currículum a varios lugares en Chile y Perú. En un mes, estaba viviendo en Perú. Estuve allí tres años casi. Soltero a los 30 años. No tenía ningún horizonte ahí de cómo podría formar mi familia, porque no hay muchos judíos en Lima. Y yo quería una familia judía. Así finalmente, me mudé a Israel. Estoy en Israel desde el año 2011, pero desde el 97 estuve con mi mente en Israel.

¿Cómo empezó a trabajar en la WZO? 

Empecé en 2011 cuando llegué a Israel. Ya hablaba hebreo así que busqué trabajo. Acabé trabajando en la WZO porque era lo más natural. Básicamente porque ese es mi mundo, el mundo de los movimientos juveniles. El mundo del sionismo, ese es mi mundo. Mi trabajo no solo es trabajo, es mi mundo. 

Herzl es una gran persona, uno de mis líderes favoritos. Fundó una organización, una “startup” muy interesante. El sionismo es una “startup”. El hecho de que los judíos estamos todos unidos por Israel, no era tan obvio en ese momento.

Qué es el sionismo

Usted trabaja para una organización fundada por el mismo Theodor Herzl. ¿Se siente custodio de esta herencia? 

El sionismo de Herzl cambió muchísimo. El mundo ha cambiado, las comunidades, la manera de conectarnos ha cambiado. Herzl es una gran persona, uno de mis líderes favoritos. Fundó una organización, una “startup” muy interesante. El sionismo es una “startup”. El hecho de que los judíos estamos todos unidos por Israel, no era tan obvio en ese momento. Él hizo una revolución, o sea, él concretó una idea que no era de él, la idea de crear un Estado para los judíos en Israel no es suya, pero él la concretó. 

Era imposible hacerlo. Una persona “normal” digamos no lo podría haber hecho, porque el sionismo era imposible, era básicamente inviable, o sea que el mundo apoye la idea de un país judío en Palestina, que los judíos después de 100 años de emancipación (y sobre todo en Europa central) apoyen la idea de irse a este lugar era loco. Era totalmente loco. Crear un congreso y traer a 200 delegados del mundo judío… No hubo desde que Tito destruyó el segundo templo en el año 70 una reunión tan grande de judíos. Era imposible, era una cosa majestuosa. 

Así que me siento cómodo, pero también sé que es una responsabilidad y yo soy un granito chiquito dentro de una organización grande. 

¿Cuáles son sus tareas dentro de la WZO? 

La organización sionista está dividida en 14 departamentos y lo que hago hoy en día está dentro del departamento de Irgun y vínculos con israelíes en la diáspora.  

Básicamente son dos cosas: por una parte mantener el contacto con las representaciones de la organización WZO mundial en América Latina, España y Portugal. Hay 13 federaciones que están a mi cargo. Y esas federaciones tienen su programa de  actividades desde actos de Yom HaAtzmaut, hasta cursos de hebreo, actos culturales, exposiciones, con materiales que nosotros les damos desde la WZO.

Y la otra parte de mi departamento es algo nuevo que empecé hace dos meses y es la razón por la cual estoy hoy aquí en España: es fortalecer el vínculo con los israelíes que dejaron Israel. Hay muchos en Madrid, Barcelona y muchos en Lisboa también. Mi día a día es generar proyectos para darles apoyo a estas comunidades, tanto en español para las federaciones, como en hebreo para las comunidades israelíes.

¿Nos podría hablar sobre algún proyecto al que le cogió especial cariño?  

El hecho de que hace 20 o 30 años los israelíes que dejaban su país eran considerados bogdim (traicioneros) o yordim (que bajan) -similar el concepto de aliyah/yeridah-, me parece nefasto. Hoy en día, esto ya no es así y para mí es algo significativo y emocionante, como oleh que viene desde Argentina para estar en Israel, encontrarme con israelíes nativos que decidieron irse afuera por circunstancias de la vida, porque vivimos en un mundo global y ahora hay flujo de personas en ambos sentidos. Alguien que no nació en Israel con tanto amor a Israel, viene a conectar a los israelíes que nacieron ahí, que crecieron ahí, me parece muy emocionante. 

El concepto de comunidad es built-in en el judaísmo diaspórico, es parte de él. No te puedes imaginar una vida judía si no es una vida judía comunitaria.

Yo los veo un poco como un grupo aparte que no pertenecen a una comunidad, ¿no acuden a una comunidad judía local en España?

El judaísmo diaspórico tiene sus peculiaridades. El concepto de comunidad es built-in, es parte de él. No te puedes imaginar una vida judía si no es una vida judía comunitaria. La comunidad es todo, o sea los judíos en la diáspora sobrevivieron en comunidades. Judíos de la Diáspora que han sobrevivido sin comunidad no existen. Incluso el más desconectado, cuando se muere, se entierra en el cementerio judío de la comunidad. Así nacen las comunidades, nacen con el cementerio. Es triste, pero nacen así. 

El judío en Israel no tiene ese concepto comunitario, no lo conoce, es algo ajeno. No es parte de él, porque en Israel no existen las comunidades judías, todo Israel es una comunidad. Yo soy parte de una comunidad judía reformista en mi ciudad, porque vengo con ese bagaje y tengo esta necesidad, pero es un 1% de Israel. No existe el vínculo con la comunidad.

Por ejemplo, es muy difícil pedirle a un israelí que se asocie a la comunidad y que pague una cuota. ¿Qué es eso?, ¿no entiendo por qué tengo que pagar una cuota?, ¿qué me da? Entonces, es muy difícil atraer a los israelíes a una comunidad judía en la Diáspora. 

¿Qué es el sionismo?

El sionismo es el amor por el pueblo judío en su conexión con Israel.

La palabra sionismo y sionista tiene muchas veces en España una connotación negativa. Así que vamos a dejar claras las cosas. ¿Qué es el sionismo? Usted dijo en una entrevista que básicamente sionismo es el amor por Israel y ya está. 

¿Qué es el sionismo? Te lo voy a complejizar un poco más. El sionismo es el amor por el pueblo judío en su conexión con Israel. Porque uno no puede hablar de sionismo sin considerar que los judíos somos un pueblo. Entonces, el sionismo para los judíos de la diáspora es la conexión con Israel, y para los judíos de Israel es la conexión con la diáspora.

El Estado de Israel no es solo el Estado de Israel. Es del Estado sionista de Israel, porque si el Estado de Israel no fuera sionista, no estaría sucediendo esta charla. Yo no estaría viniendo acá a preocuparme por los que se fueron de Israel. Sería el estado de sus ciudadanos israelíes y ya está. El Estado de Israel, por ser sionista, dice: nosotros somos el hogar de todo el pueblo judío y nos preocupamos por todos.

Eso es el sionismo. No es solo el amor por Israel, no es unilateral. Es los judíos de la diáspora amando a Israel y los judíos de Israel amando a la diáspora. Eso es el sionismo.

¿Y cómo podemos manifestar este amor dentro de la diáspora? 

Participando en todo proyecto que tenga que ver con conectarse con Israel. Que abras la radio y pongas Gal Galatz, que escuches la música, que te conectes con Israel, aunque no sea su realidad. Antes de la era de Internet, para ser sionista tenías que ir a una institución. Hoy en día, ser sionista es mucho más simple, te puedes conectar con Israel virtualmente. Eso hay que complementarlo con vida comunitaria, con fomentar experiencias en Israel. Yo te diría que el vivenciar Israel es uno de los ciclos de la vida judía, no menos importante que la jupá o el brit milá

Obviamente, no vas a escuchar de mí que el sionismo es ir a vivir a Israel. También es eso, y  es uno de los pilares del sionismo. Pero, todo lo que uno haga para fortalecer el vínculo con Israel y para fortalecer a Israel, fortalecer la comunidad, todo esto es sionismo.

Israel, si no fuera sionista, ya lo hubieran destruido. Sin el apoyo de la diáspora, a mi modo de ver, Israel físicamente no existiría.

¿Hay algo que a lo mejor los judíos de la diáspora podríamos aprender de los israelíes y viceversa?

Por supuesto que sí, siempre se puede aprender de todo. Lo primero que el israelí quizá tiene que aprender de la diáspora es no tener recelo en decir: soy judío. 

En Israel, existe una gran dicotomía entre la religión y el laicismo. Para el israelí la religión, o sea el judaísmo, el ser judío es el fantasma, es la ortodoxia y entonces se aleja de eso. Pero, no tiene nada que ver. Yo vuelvo a las palabras de Ben Gurion cuando le hicieron la misma pregunta: “ Señor Ben Gurión, ¿usted es sionista?” “No”, dijo. “Yo no soy sionista. Primero, yo soy un judío que vive en la tierra de Israel.”

Lo primero que el israelí quizá tiene que aprender de la diáspora es no tener recelo en decir: soy judío.

Primero, soy judío y cuando le digo esto a un israelí se me queda mirando como diciendo ¿de qué está hablando este pibe? ¿Qué es ser judío?, ¿ser judío es ser parte del pueblo judío, no? Como cuando yo estudiaba educación judía en la Universidad me decían: “ah, pero sos religioso”. Le digo: “qué tiene que ver, soy judío.”

El judío no es solo una religión, ser judío es ser parte de un pueblo. El judaísmo es primero que nada un pueblo históricamente hablando. La religión vino después. Fe y religión son cosas diferentes y el pueblo hebreo comenzó como un pueblo de fe, no de religión. Yo soy parte del pueblo judío y punto. Los israelíes, creo que no entienden bien, en su gran mayoría, el hecho de que son judíos antes de ser israelíes. Equivalen el judaísmo con la religión, entonces yo no soy judío, yo soy israelí. 

Yo primero soy judío, después soy israelí. Como el israelí nació en Israel no entiende esto. Primero el judaísmo -esto es lo que la diáspora sí se lo puede mostrar muy claramente al israelí que no vivió en comunidad. 

Israel le puede enseñar a la diáspora la capacidad de reinventarse. La capacidad de resignificar el judaísmo.

¿Y al revés?

Yo creo que Israel le puede enseñar a la diáspora la capacidad de reinventarse. La capacidad de resignificar el judaísmo. Es paradójico pero sí, la capacidad, aunque el israelí no lo sepa, de reinventar el judaísmo, entender el judaísmo no solo como religión. Te doy como ejemplo Na Lagaat, un proyecto social para gente no vidente y sordomuda. Esto es un ejemplo de cómo se puede resignificar el judaísmo. Esto también es una producción judía israelí y esto también es mi forma de ser judío. Porque es un valor moral universal judío de ayuda al prójimo, es entender el judaísmo no solo como religión, pero como valor. Es paradójico, porque antes te dije lo contrario, pero exactamente ese tiene que ser el diálogo, porque ahí se encuentran las cosas en común. Todo corre por la misma autopista, una va y otra vuelve. 

Si tú miras la historia del pueblo judío desde Babilonia, el pueblo judío nunca se quedó igual. Siempre se resignificó y cambiaron cosas atrás cosas, hasta que llegó una cierta etapa en la historia y dijeron “ciertas cosas son así, las definimos como EL JUDAÍSMO y no se cambian”, entonces ahí nos quedamos. 

Pero, si miras la historia de exilios y de destrucciones, el pueblo judío tuvo que ir siempre resignificando su cultura. El judaísmo que hoy conocemos … ¿tú crees que Abraham Avinu conocía la religión judía como la conocemos hoy? ¿Y él es menos judío que otros? El judaísmo pasó por los babilonios, los mamelucos, los bizantinos… y fue mudando. Un ejemplo: la lectura de la Torá que hoy nosotros hacemos es netamente una resignificación de la época cristiana. La división en parashot no es originariamente de los judíos. 

Hay núcleos que no se tienen que mover y nosotros lo que tenemos que hacer es concertar cuáles son esos núcleos. Yo como WZO y como sionista te digo que uno de esos núcleos es el vínculo con Israel. Si nosotros tenemos que hablar de la inmortalidad del judaísmo, yo creo que el vínculo con Sión es una de las cosas que no se debe cambiar, así como el Shabat, así como otros núcleos duros del judaísmo. Eso es lo que lo que hace el judaísmo inmortal.

Los seis bienes del pueblo judío son los núcleos duros que nos hacen inmortales en los que todos acordamos. Y con eso ya no tenemos más miedo. El fantasma del judío es desaparecer. Y no te quieres resignificar porque tienes miedo de desaparecer.

¿Cuáles serían esos núcleos entonces?

Tenemos que pensar cuáles son los núcleos duros en los que todos acordamos, que pertenecen a la cultura judía. No en lo que desacordamos. Yo siempre hablo en mis charlas de los 6 bienes, 6 nejasim: la memoria histórica, el estilo de vida judío, los valores judíos, la conexión con Israel, el hebreo y las lenguas judías, la cultura judía. Los seis bienes del pueblo judío son los núcleos duros que nos hacen inmortales en los que todos acordamos. Y con eso ya no tenemos más miedo. El fantasma del judío es desaparecer. Y no te quieres resignificar porque tienes miedo de desaparecer. Es un fantasma. 

Si tú me dices la religión judía, por ejemplo, tiene que desaparecer, ¿podría vivir el pueblo judío sin religión? No, de la misma manera que los otros bienes del pueblo judío no pueden desaparecer, porque son sus bienes. Y de eso se mantiene. Pero, yo no te tengo que decir qué es la religión judía, ni cómo te tienes que lavar las manos, ni cómo tienes que hacer el Shabat. Lo que importa es el bagaje. Yo no puedo decir: “ah, no, la religión no”. Es parte del bagaje cultural del pueblo judío y de la historia judía. 

Tienes una forma muy interesante de simplificar las cosas.

El mundo es simple, el problema son los extremos.

Desde WZO apoyáis la vida comunitaria a través de varios proyectos. ¿Qué aspectos cree usted que deberían ser más apoyados en España? 

Mi instinto me dice lo educativo. Sí, porque todo el resto digamos que va a va a surgir naturalmente. Hay un vaciamiento de contenido. Tenemos que reforzar el vínculo con Israel, o sea con la gran comunidad y el vínculo con otras comunidades también. Tenemos que entender que también hay migración entre comunidades judías. 

Dependiendo de las comunidades, hay lugares en Argentina por ejemplo, que están llenos de judíos. La pregunta es qué hacen. Si nos reunimos para jugar fútbol, está bien, pero tiene que haber algo más. ¿Cómo llenamos de contenido judío estos eventos? Si vamos a seguir jugando al fútbol, ¿vamos a hacer un equipo de fútbol? Tiene que haber un poquito más. Las comunidades tienen que insertar contenido y programas que los vinculen con el sionismo y con Israel.

Por eso el tema educativo es tan importante. Hay que reforzar el tema del vínculo entre comunidades, lo que tú haces, el vínculo entre comunidades y con Israel en el centro y fortalecer los contenidos.

¿Cuál es el papel de España en WZO?

España tiene una Federación Sionista y un mandato en el Congreso Sionista. Nadie sabe realmente la magnitud de la comunidad judía española. Quizás con mucho esfuerzo y trabajo mancomunado podría lograrse una mayor representación, pero no está en mis manos, claro está.

El tema de la política Sionista es algo nuevo para la comunidad española. No es como en comunidades de Latinoamérica que tienen una larga tradición en el activismo político-sionista. 

Muchas gracias, Rolo.

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