Marom Connect

Robert Davidovici, el violinista que emergió después de Auschwitz en concierto en la UNESCO

Robert Davidovici

En Miami siempre hace buen tiempo, eso dicen, al menos cuando no es temporada de huracanes. Yo lo detecto enseguida en Robert Davidovici porque aparece sonriente con una camisa rosa palo arremangada al otro lado de la pantalla listo para contarme los detalles de su saga familiar en Rumanía desde antes de la Shoá hasta su partida hacia el otro hemisferio del mundo. Robert Davidovici -pronunciado Davidovich- es un violinista judío consagrado arraigado en Florida y quiere desvelarnos qué siente al interpretar al violín la obra Shoah del compositor español Jorge Grundman en los actos de memoria del Holocausto en París en la sede de la UNESCO el 26 de enero.

Robert, la historia judía, es una historia de familia y siempre hay que empezar por ahí, por el pasado y eso nos ayudará a entender quién es usted, como persona y como violinista.

No sé cuánto de lejos debería ir en la historia -ríe mirando hacia arriba-. Pero por línea materna mi madre Viorica, es descendiente directa de Judah Loew ben Betzalel, el Maharal de Praga. Ella nació en el centro de Transilvania, en Oradea con el nombre judío de Yojevet Java Itele bat Malkele. Fue deportada con sus padres a Auschwitz en 1944. Su madre murió en sus brazos por malnutrición igual que su hermana. Su padre desapareció en las cámaras de gas.

Su abuelo fue un famoso rabino Moshé Jaim Rosenbaum de Kisvárda o Kleinwerdein. En 1895 fue invitado a servir en el Parlamento de Hungría, pero lo rechazó para quedarse con “mi gente” y finalmente no fue a Budapest. El padre de mi madre fue Abraham Rosenbaum, pero no estoy seguro si él fue rabino o no.

La familia del lado de mi padre Alexander proviene del suroeste de hoy Ucrania: de Hust, Úzhgorod y de Szatmar en húngaro, o Satu Mare en rumano. Aaron Davidovici, mi abuelo, procedía de ahí. Mi nombre judío, por cierto, es la composición de mis dos abuelos Abraham y Aarón.

Aarón se convirtió en el secretario general de toda la comunidad judía de Szatmar. Fue un hombre moderno-religioso, no tenía peyes ni vestimenta típica; creía en la modernidad. Al ser secretario de la comunidad judía estaba en contacto y a cargo con todos los colores y versiones del judaísmo desde el rabino Joel Teitelbaum, el gran rebe de la dinastía de Szatmar, hasta la sinagoga Neologa de Szatmar.

Mi padre me contó que mi abuelo solía decir “mis cinco hijos irán a la universidad”. Y así fue Bumi, el hijo mayor fue abogado, Mendi, el gemelo de mi padre también, mi padre fue profesor de lenguas y Jidu, el más pequeño fue ingeniero.

Robert Davidovici Familia

Los territorios que describe hoy pertenecen a tres países diferentes, Hungría, Ucrania y Rumanía y antes las fronteras eran otras y estas no detuvieron el horror de la Shoá ¿Quién sobrevivió de su familia y cómo?

Los cinco hijos sobrevivieron a la Shoá -los de la foto superior-, pero mi abuelo Aarán y mi abuela Tehila murieron en las cámaras de gas. Mi madre sobrevivió a pesar de que estuvo en Auschwitz, nació en 1920, así que en 1944 tenía 24 años y mi padre tendría 27. Mi padre “por suerte” estuvo en un campo de trabajos forzados húngaro, que solo era un poco mejor que Auschwitz. Tenía que trabajar interminables horas, pero consiguió escapar con seis de sus amigos. Al poco fueron detenidos y encañonados por un oficial alemán que estuvo a punto de matarles, pero un oficial húngaro dijo “estos prisioneros son nuestros y nosotros trataremos con ellos, no tú”. Y eso es lo que les salvó de aquella muerte inmediata.

Y sus padres Alexander y Viorica ¿cuándo se conocieron?

Se conocieron antes de la Shoá porque ambos fueron profesores en el gymnasium judío en Oradea. Mi madre fue profesora de ciencia y mi padre de idiomas. Se encontraron después des la Shoá en 1945, se casaron en noviembre de 1945 y y yo nací octubre de 1946. 

Tras esta historia primero trágica y luego de reencuentro entre tus padres, ¿cómo surge su relación con el violín?

Mi padre hablaba 7 lenguas y jugaba al ajedrez y tocaba el violín. Hablaba húngaro, rumano, latín, inglés, francés, alemán y yiddish y además enseñaba griego clásico en el colegio y sabía algo de italiano.  MI padre nos enseñaba cultura general en casa y la razón por la que yo empecé a tocar violín fue porque con 6 años mi padre me preguntó cuándo empezaría a ensayar con el violín. Yo no quería, yo quería ser piloto. Entonces mi padre  sabiamente me contestó “tú serás un piloto que sabe tocar el violín”.

Yo debí mostrar talento porque aprendí rápido y a los 8 años me mandaron a clases especializadas y además comencé la escuela regular. Con 10 años me presenté una olimpiada de matemática y otra de violín y en los dos fui semifinalista, pero las pruebas finales eran simultáneas, es decir, eran el mismo día. Así que me tuve que decidir y me decanté por la prueba de violín. Cuando cumplí 11 años obtuve una beca para la mejor escuela de música de Rumanía en Bucarest donde viví hasta los 15 años. Recuerdo que solo volvía a casa tres veces al año por las vacaciones y eso cambió hasta que conseguimos los papeles para irnos de Rumanía a Israel en marzo 1962. Ya teníamos familia en Israel, Venezuela y Australia. Estábamos listos para dejar el país de mis ancestros.

Entonces mi padre me contestó sabiamente “tú serás un piloto que sabe tocar el violín”.

Robert Davidovici Familia
Alexander y Viorica Davidovici. Foto: Robert Davidovici

¿Al emigrar vio truncada su carrera?

No, de hecho, no fuimos a Israel, los familiares de Australia nos enviaron una invitación para establecernos allí. Mis padres tenían que tomar una decisión: Israel o Australia. Yo recuerdo que la cónsul de Israel en Bucarest nos dijo que en Estambul, que era a donde se dirigía el tren, íbamos a conocer a dos organizaciones: el Joint que nos ayudaría a ir a Israel y el y el HIAS que nos llevaría a donde quisiéramos en el mundo. Mis padres al final se decantaron por Australia porque mi padre hablaba inglés mucho mejor que hebreo.

En Australia fue cuando decidí que el violín sería mi vida. Terminé el instituto en Australia y fui al conservatorio de música. De ahí fui Nueva York en 1967 con una beca para el conservatorio de Juilliard, conseguí mi diploma de posgrado y me quedé en Estados Unidos toda mi carrera. En 1972 gané la competición Namburg en Nueva York y más tarde enseñé en la universidad de Texas y en 1993 gané a la competición de Carnegie Hall y el Rockefeller Fundación. 

Interpretará por primera vez Shoah del español Jorge Grundman durante el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto en la UNESCO en París. ¿Qué se siente al participar en un homenaje así?

Nunca he participado en nada parecido, aunque sí he tocado en sinagogas. Pero esto es muy especial, muy emotivo. Lo primero porque es un homenaje a mis abuelos que no conocí y que murieron en Auschwitz y en un sentido más amplio porque los Holocaustos siguen ocurriendo en todas partes, no solo ocurrió a los judíos.

La otra razón que me conmueve es los dos movimientos que tengo que interpretar para el concierto en la UNESCO: el Primero Shoah y el Sexto The last breath. Son muy conmovedores para mí. Las frases musicales que Jorge Grundman escribe están llenas de emociones humanas. Tengo una película en movimiento en mi cabeza e incluso mi corazón está totalmente puesto en esta música. Estoy muy tocado y movido por su composición, Shoah, es visceral e incluso es hollywoodiense en el mejor de los sentidos, es como una película.

Las frases musicales que Jorge Grundman escribe están llenas de emociones humanas. Tengo una película en movimiento en mi cabeza e incluso mi corazón está totalmente puesto en esta música.

El minuto siguiente en nuestras vidas

“The Next Minute”, una coproducción brasileña-israelí de Lamb Filmes, dirigida por Guigo Gerber y Thais Fridman, aborda las masacres ocurridas en Israel el 7 de octubre de 2023, perpetradas por terroristas de Hamas

Sigue leyendo»

¿Cómo podemos ser santos?

Nuestra lectura de esta semana tiene un nombre muy especial y un dicho muy fuerte: “Sed santos”.
Ser santo es bonito, pero entender qué es un santo no sólo es bonito sino muy necesario.

Sigue leyendo»
Etgar Keret

Señales de vida

Cierra los ojos e intenta detener el enfado. Intenta parar la rabia hacia todos aquellos tan merecedores de la santa rabia que arde en ti

Sigue leyendo»

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

MAROM CONNECT
Espacio Cultural Judío en España

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad